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“Tenemos temor": Estudiantes de medicina rompen el silencio contra el acoso sexual y laboral en el Hospital Ramírez Topete

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    Fuente Oficial
  • hace 3 minutos
  • 4 min de lectura



Cuauhtémoc.- El Hospital General Dr. Javier Ramírez Topete, sede del internado médico para estudiantes de pregrado, enfrenta graves señalamientos por acoso laboral y sexual. De acuerdo con los testimonios recabados, se han presentado más de seis denuncias anónimas ante autoridades estatales.


Las personas afectadas son médicas y médicos internos provenientes de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y la Universidad de Durango. Los señalamientos incluyen desde comentarios sexualizados, tocamientos indebidos y represalias laborales, hasta la presencia de personal médico en estado de ebriedad durante sus funciones, así como una omisión reiterada por parte de los directivos del hospital.


Pese a la gravedad de los hechos, las autoridades que dirigen el hospital (el director, el subdirector y la administradora) han actuado con desinterés para corregir estas prácticas. En lugar de aplicar medidas ejemplares, han privilegiado la impunidad de los involucrados.


Denuncia Anónima 1

Un médico pediatra de turno de fin de semana brindaba indicaciones médicas a sus pacientes vía telefónica. Ante la insistencia de los internos para que acudiera físicamente a realizar sus labores, el galeno llegó en estado de intoxicación etílica. Una vez en el hospital, procedió a realizar comentarios de índole sexual a compañeras del turno. De esta forma, no solo vulneró y puso en riesgo a los pacientes al presentarse en estado de ebriedad, sino que también atentó contra el entorno laboral de sus compañeras.


Denuncia Anónima 2

Durante diez meses, los médicos internos han sido víctimas de comentarios de índole sexual, tocamientos indebidos e insinuaciones para sostener relaciones sexuales. Ante la negativa de algunas víctimas, se les ha otorgado una carga desmedida de trabajo como represalia. Estas conductas provienen tanto de médicos adscritos al hospital como de personal de enfermería. Aunque algunas situaciones ya fueron reportadas a los directivos del hospital, estos han sido omisos para actuar en consecuencia. La desconfianza y la falta de respuesta de las autoridades evidencian que se trata de prácticas constantes y escalonadas que, al no tener consecuencias, se reiteran y aumentan. “Tenemos temor por nosotros y por las generaciones que vienen en camino”, señala la denuncia.


Denuncia Anónima 3

En reiteradas ocasiones, el jefe de enseñanza del hospital solicitó a un interno que le realizara prácticas orales en su miembro. “Si me la saco aquí”, le dijo, refiriéndose a su miembro. Además, intentó llevarlo a lugares aislados, le tomó la mano para dirigirlo hacia su entrepierna y, en una ocasión, dentro del aula, desabrochó su cinturón para sacar su miembro mientras le preguntaba qué haría el para que le fuera mejor. La víctima, rebasada por la situación, se retiró de inmediato con temor a ser reprendido por dicho acto.


Denuncia Anónima 4

Este testimonio describe múltiples hechos:

Un médico en evidente estado de ebriedad tocó la espalda baja de una interna, intentó pegar su cuerpo al de ella y expresó su deseo de tener relaciones sexuales con ella y otra compañera.

En presencia del personal de enfermería, un médico indicó a un estudiante que expusiera sus genitales con la finalidad de mantener relaciones sexuales con una enfermera presente.

Durante un proceso quirúrgico, después de un tocamiento indebido a una médica interna, el médico adscrito realizó un comentario de índole sexual insinuando que no quería excitarse en el entorno clínico, y lo hizo frente al paciente inconsciente.

De manera continua, médicos adscritos y personal de enfermería emiten calificaciones físicas no solicitadas, comentarios sexualizados y referencias explícitas a los atractivos corporales de las estudiantes, en presencia del personal y otros estudiantes de medicina.


Se ha observado al personal médico realizar tocamientos inapropiados sin consentimiento hacia pacientes.


Un enfermero del área de urgencias le solicitó a una compañera recabar la ropa interior de otra interna y proporcionársela, vulnerando su intimidad y la de su compañera.


Pese a la gravedad de los hechos, las autoridades del hospital han actuado con total desinterés. El médico que se presentaba a laborar en estado de ebriedad no fue sancionado; por el contrario, fue premiado con un cambio a un turno más cómodo. El jefe de enseñanza, quien causó un daño profundo a los estudiantes, solo fue removido de sus funciones, pero continúa cobrando su sueldo como si nada hubiera ocurrido.


Las denuncias aquí plasmadas fueron descritas con mayor detalle ante autoridades estatales. Sin embargo, al cierre de esta edición, no se han realizado cambios sustanciales en el Hospital General Dr. Javier Ramírez Topete.


Los directivos evitan confrontar la realidad con los médicos adscritos, quienes no solo entorpecen las prácticas médicas y la atención integral a los pacientes, sino que también exponen a los estudiantes a sobrecarga laboral como castigo por no acceder a sus reiterados intentos de sostener actos íntimos.


Resulta indispensable la intervención inmediata de las autoridades competentes, particularmente de la Fiscalía General del Estado y de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, para que se dé seguimiento puntual a las denuncias presentadas, se esclarezcan los hechos y se garantice el acceso a la justicia para las víctimas.


La permanencia de estas situaciones ha provocado un profundo deterioro en el ambiente interno del hospital, afectando no solo a quienes han denunciado, sino también al adecuado desarrollo de la formación académica y profesional de los estudiantes.


El internado médico debe representar una etapa de aprendizaje, crecimiento y preparación profesional en un entorno de respeto, seguridad y acompañamiento institucional, no un periodo marcado por el miedo, la incertidumbre, los traumas y las confrontaciones derivadas de la falta de atención y consecuencias ante conductas que vulneran la dignidad de las personas.


Si bien las denuncias fueron presentadas oportunamente y con el debido sustento ante las autoridades correspondientes, hasta el momento no se han observado cambios significativos dentro del hospital. Por ello, las víctimas y la comunidad involucrada reiteran su exigencia de una actuación pronta, imparcial y efectiva por parte de las instancias responsables, a fin de que los hechos sean investigados a fondo y se garantice la reparación del daño, la no repetición y la justicia.

 
 
 

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